Biblioteca Electrónica


La milpa y la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos


Autor: César Carrillo Trueba (UNAM)
Categoria: Agricultura tradicional
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/07/17/pueblos.html


Resumen:

Es sabido que el maíz fue domesticado en Mesoamérica alrededor de ocho mil años a.C., pero con frecuencia se olvida que siempre estuvo acompañado de otras plantas, que su cultivo y diversificación se desarrollaron en todo el territorio bajo el sistema de milpa, es decir, que milpa, maíz y cultura nacieron y crecieron juntos en esta parte del mundo.

De hecho, las primeras especies que presentan cambios debido a manipulación humana son el guaje y la calabaza, seguidos del chile y el aguacate, y una presencia constante de frijol silvestre. En Tehuacán los dos primeros eran sembrados en las barrancas que mantenían una mayor humedad, mientras el chile se plantaba en los márgenes del río, junto con el aguacate, que no es nativo de esa región. El maíz hace su aparición en este sitio, al igual que en Tamaulipas y Oaxaca, alrededor de dos mil años después, bajo la forma de una pequeña mazorca con minúsculos granos, comparados con los actuales que, se piensa, deben su tamaño a una mutación súbita resultado de la estructura genética de esta planta, aunque hay polémica al respecto.

La domesticación de plantas era parte de una estrategia que buscaba nivelar las variaciones entre la cantidad de productos obtenida del manejo de la vegetación en la estación de secas y en la de lluvias con el fin de mantener una cierta abundancia a lo largo del año, un rasgo que se observa en todos aquellos lugares donde se originó casi simultáneamente la agricultura en el orbe. No se sabe cómo ocurrió, pero el cultivo de maíz en milpa, junto con frijol, calabaza, chile y otras plantas más fue adoptado por pueblos de distinto origen y lengua –pertenecientes a 16 familias lingüísticas– que ingresaron a lo que es actualmente territorio mexicano en diferentes épocas y ocuparon las muy diversas regiones: semiáridas, templadas, cálidas y húmedas, etcétera. Allí moldearon su hábitat, creando paisajes tan diversos como el territorio mismo, en donde el maíz ocupó un sitio privilegiado y tramó relaciones con los cultivos propios de cada región y otras plantas silvestres. La conjunción de estos vegetales y las presas de caza, el pescado y otros recursos propios de cada zona conformó dietas muy variadas y estilos culinarios distintos. Las muy distintas variedades de maíz que han existido en Mesoamérica y aún persisten, así como los sistemas empleados para su cultivo, dan fe de semejante diversidad.

(Imagen: Luis Arias)

Documento Extenso

La milpa y la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos.pdf

Visualizar     Descargar